La bondad de nuestro Dios Salvador.
Nosotros también
éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de
concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia,
aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la
bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó. - Tito 3:3-5.
Esta bondad de Dios está
magníficamente ilustrada en una historia de David relatada en 2 Samuel
9:1-13. Mefi-boset, el nieto del rey Saúl, se escondió lejos de la capital,
en el otro extremo del país. Conocía el odio feroz que sentía su abuelo por su
abnegado servidor David, ahora sentado en el trono de Israel. Lo que no sabía
era que la “misericordia de Dios”
llenaba el corazón de David.
Hoy en día ocurre lo mismo con
muchas personas. No confían en Dios quien, sin embargo, las ama, y se ocultan
cuando él les ofrece su paz.
Entonces fue David quien tomó la
iniciativa de buscar a ese hombre, traerlo a Jerusalén y hablarle con dulzura y
misericordia. Su bondad fue mucho más allá de un simple perdón; lo impelió a
que diese a Mefi-boset el estatus de hijo de rey. Como tal comió todos los días
a la mesa real, aunque a causa de su invalidez, difícilmente pudo ser útil al
rey.
Pues
bien, Dios obró de la misma manera para con nosotros los cristianos: nos dio el
derecho de ser sus hijos, a nosotros quienes éramos hostiles para con él. Desde
ahora podemos vivir cerca de él y conocer su voluntad. Conduzcámonos, pues,
como hijos de Dios, dando testimonio de “la bondad de Dios nuestro Salvador”.
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Ser
temeroso o temerario.
Una noche
de tormenta, Temerario se disfraza para atemorizar a su novia Temerosa. Llega a
su casa, toca la puerta y Temerosa sale abre la puerta y grita quedando como su
nombre lo dice: Temerosa. Su novio Temerario se saca el disfraz y dice porque
gritas ¿te doy miedo? Temerosa responde: “no ya tengo mucho”…
El temor es algo que experimentamos muchas veces a lo largo de
nuestra vida. El miedo y el horror queremos que sucedan solo en las
películas. Pero la triste realidad, más temprano que tarde o más tarde que
temprano nos vemos filmando y actuando en una película de terror. Cinta en la
que el miedo y el suspenso es el principal protagonista. Y estas cintas de
terror no tienen edad preferencial. Los sucesos del terror le llegan a un niño
como también a un joven, el pánico existe en los adultos y también en los que
están atravesando la vejez.
¿Usted tiene miedo de algo? ¿A que le tiene temor?
-A la violencia, a la guerra
-A los ladrones
-A la soledad
-Tiene temor perder el empleo
-Tiene miedo de una infidelidad o una traición
-Tiene temor una enfermedad terminal
-Tiene temor a la muerte
El temor siempre utilizará
diferentes tipos de disfraces para llegar a nuestra vida.
Cuando el miedo toca las puertas de nuestra vida, la palabra de Dios nos enseña
como vencer el temor: En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el
temor (1ra Juan 4,18)
Después de vencer el miedo con el amor, usted se ve envuelto en otros
acontecimientos y lamentablemente ha vuelto a caer en el pánico. Si es así Dios
tiene una buena noticia para usted:
No vuelvas a tener temor; tú
no has recibido un espíritu de esclavo para recaer en el temor, sino que has
recibido el espíritu propio de los hijos, que te permite gritar: ¡Abba! O sea:
¡Padre! (Romanos 8,15) Es decir cuando el miedo llegue a su vida, usted tiene
como enfrentar esta situación simplemente tiene que decir ¡Padre ayúdame! ¡Dios
mío acompáñame! ¡Dios hazme valiente!
Toda nuestra vida será una
constante batalla contra el temor con sus diferentes disfraces.
Hablando de batallas estaba un General, este alentaba a sus soldados para
atacar al enemigo, pero observa a uno de sus soldados temblando de miedo, se
acerca al soldado y le dice despacio al oído: “Tiene miedo que le quiten la
vida”. El soldado temblando responde: “me podrán quitar la vida pero lo que
nunca me van a quitar es el miedo”.
En la batalla de nuestra
vida, nosotros también tenemos un General. Jesucristo se acerca a nuestro oído
y nos dice: ¡Yo te quitare el miedo! Y con voz firme y segura dice: Esta es mi
orden: Se valiente y ten animo; no tiembles ni tengas miedo; porque yo tu Señor
y Dios estaré contigo dondequiera que vayas” (Josué 1,9) Amen.
FUENTE:sitiodeesperanza.com
Dios creó al hombre y ¿Quién creó a Dios?.
El ateísta Bertrand Russel en su libro “Why
I am Not a Christian” (Por qué no soy un cristiano) escribió, que si es verdad
que todas las cosas necesitan de una causa, entonces Dios debe necesitar también una causa. El concluyó de
esto, que si Dios necesitaba una causa, entonces Dios no era Dios (y si Dios no
es Dios, entonces obviamente Dios no existe).
Esta fue básicamente una manera ligeramente
más sofisticada de la infantil pregunta, “¿Quién hizo a Dios?” Aun un niño sabe que las cosas no vienen de la
nada, así que si Dios es “algo”, entonces Él también debe tener una causa,
correcto?
La pregunta es astuta, porque se basa en la
falsa suposición de que Dios viene de
alguna parte y entonces pregunta dónde puede ser eso. La respuesta es
que esta pregunta ni siquiera tiene sentido. Es como preguntar “¿A qué huele el
azul?” El azul no está en la categoría de las cosas que tienen olor, así que la
pregunta en sí misma es defectuosa. De la misma manera, Dios no está en la categoría de las cosas que son creadas, o llegan a
existir, o son causadas. Dios no tiene causa ni procedencia de creación
– Él simplemente existe.
¿Cómo sabemos esto? Bien, sabemos que
de la nada, nada procede. Así que si alguna vez hubo un tiempo en que no
existía absolutamente nada, entonces nada hubiera podido existir. Pero las
cosas existen. Por lo tanto, puesto que nunca pudo haber habido absolutamente
nada, algo tuvo que haber existido
siempre. Esa cosa que ha existido siempre es a quien llamamos Dios.
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Como vivir muchos años y
saludables.
Sergio
salió aquella mañana del consultorio médico, sintiendo que estaba muerto en
vida. Corrió desesperado en dirección a la playa y al llegar se quedó parado
contemplando el mar. Por su mente desfilaban escenas grotescas de la vida
desarreglada que había vivido.
¡Ah, si pudiese volver atrás el tiempo, escogería otro rumbo! Lo peor de todo
era que él conocía los principios establecidos por Dios para tener
una vida larga y saludable, pero no les dio importancia. Creía que la
juventud sería eterna. Dio rienda suelta a los deseos locos de su corazón hasta
aquel día, cuando el médico le dio la noticia fatal: “Usted tiene SIDA”.
Esta vida es una vida de dolor. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte no
son exclusividad de la gente que rechazó los consejos divinos. También los
justos enferman y hasta mueren, pero, la mayoría de las veces, la
enfermedad es la consecuencia de haber quebrantado las leyes de la propia
naturaleza.
Si tú introduces humo en el
pulmón creado para recibir oxígeno, tarde o temprano la
naturaleza te cobrará el precio. Igual sucede con las bebidas
alcohólicas, las
drogas y otros vicios. No hay cuerpo que resista. Es como si tú
desearas que el motor de tu auto durase mucho tiempo sin cambiar el aceite
cuando corresponde. Nada funciona bien cuando tú desobedeces las
instrucciones del fabricante.
El pensamiento bíblico dice: “Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te
multiplicarán años de vida”. El texto no dice: “te multiplicaré”, sino “se te
multiplicarán”. ¿Por qué? Porque aunque la vida pertenece a Dios, y a quien
quiere la da, la calidad y la dimensión de la vida dependen de la
obediencia a los principios establecidos por Él para una vida saludable.
Frente al mar, Sergio lloró, clamó, se humilló y pidió perdón a Dios por la
vida loca que vivió. Conocí a Sergio años después, administrando de la mejor
manera posible su enfermedad, pero viviendo una vida completamente diferente.
Los consejos divinos nunca tienen como propósito cortar la libertad de nadie.
Lo único que Dios quiere es que tú seas feliz y vivas una vida plena, como
resultado de la obediencia a sus principios. El te dice a ti hoy:
“Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán años de
vida”. Prov. 4:10
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Intenciones del corazón.
Durante nuestra vida cristiana, permanecemos orando a Dios y teniendo Fe de que lo que pedimos a Él llegará a nuestras vidas en algún momento, siempre todo conforme a su voluntad. Sin embargo, muchas veces permitimos que las intenciones o motivaciones de nuestros corazones con respecto a nuestros anhelos puede ser egoístas, desconsiderados o presuntuosos.
Un ejemplo de esto puede ser un carro. Creo que todos en algún momento deseamos tener un carro propio. ¿Tiene algo de malo tener carro? ¡Por supuesto que no! Sin embargo, las motivaciones o intenciones si pueden ser equivocadas.
Es decir, muchos tienen buenas intenciones: Bendecir a otras personas, buscarlas y llevarlas a la iglesia e incluso para facilitar aspectos de nuestra vida. Pero también hay personas con malas intenciones: Querer el carro para si mismos y solo usarlo para ellos, o presumir el hecho de tener un carro.
La palabra de Dios dice que muchas cosas podemos considerarlas, según nuestra opinión, correctas. Pero Dios examina nuestro corazón, nuestras intenciones y motivaciones.
¿Te estás guiando por las motivaciones correctas?
Citas bíblicas:
"La gente puede considerarse en lo correcto según su propia opinión, pero el Señor examina el corazón."
(Proverbios 21:2)
FUENTE: mensajesdereflexion.org
Que nada te detenga.
Hubo una vez una pequeña oruga que se dirigía a subir una montaña. En el camino, se encontró con un saltamontes, que con mucha curiosidad, le preguntó: ¿Para donde vas?. La pequeña oruga, sin si quiera dejar de caminar, le contestó: "Anoche tuve un sueño, en el que desde la cima de la montaña podía ver todo el valle. Como me ha gustado tanto, me he decidido por realizarlo."
El saltamontes, al escuchar eso, le dijo a la oruga: "¡Estás loco! Es imposible que tu, siendo tan solo una pequeña oruga, puedas llegar hasta la cima de la montaña. Para ti cada piedra sería como una montaña, cada charco un gran mar y cada tronco un muralla impenetrable."
Sin embargo, la oruga, estando tan decidida no escuchó nada de lo que dijo el saltamontes, pues ya iba muy lejos. La oruga siguió caminando, mientras se encontraba a muchos otros animales: Topos, tortugas, arañas, ranas... Todas con la misma intención: Advertirle y decirle que su sueño era imposible, y pedirle que desistiera. Sin embargo, el seguía caminando.
Cuando ya estaba sin fuerzas y muy cansado, construyó en un último esfuerzo un lugar donde pernoctar y descansar. Dijo "Estaré mejor", y murió. Todos los animales iban a ver sus retos, al animal mas loco. Su tumba era un recordatorio y una advertencia para los atrevidos. Una mañana, en que el sol resplandecía, todos los animales se había reunido alrededor de su tumba, cuando de un momento a otro todos se quedaron asombrados:
La coraza dura donde estaba comenzó a quebrarse y pudieron ver que un par de ojos y una antena salían. Todos decían: "¡Esa no puede ser la oruga!". Mientras todos miraban asombrados, comenzaron a salir las alas de colores como los del arco iris: Era una mariposa.
Luego de eso, voló y cumplió su sueño de subir a la montaña. El sueño por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.
Nuestra vida cristiana es así: Muchas veces Dios pone en nuestras mentes grandes sueños e ideas, que para muchos pueden parecer una locura y que con gran fervor tratan de frenarnos y hacernos desistir de ellos. Pero nosotros no debemos escuchar esas personas, sino al contrario, rodearnos de personas llenas de fe, que nos den palabra de ánimo. Y mas que eso, llenarnos de fe y confianza de que, si el Señor nos dio ese sueño, Él mismo nos proveerá y nos ayudará a hacerlo realidad.
¡Confía en Él! Recuerda que nada es imposible para Dios.
Citas bíblicas:
“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.”
(Salmos 73:28)
FUENTE: mensajesdereflexion.org
El poder del perdón.
La historia comienza con un chico, cuando él sólo tenía 14 años de edad. Su padre era abusivo y con el tiempo la relación desembocó en una terrible pelea. Cuando la pelea termino, el padre pateó y echó a su hijo fuera de la casa.
Aquella noche el joven estaba devastado, sólo, desalentado.- Su vida parecía estar rota. Él no tenía a donde ir, y finalmente decidió que la vida no merecía ser vivida. Así que, después de haber perdido toda esperanza y de no tener a quien recurrir, se fue a un gran puente y se preparó para saltar. Pero justo cuando estaba a punto de saltar, escuchó una voz que le dijo.”! No lo hagas!” Yo seré tu padre. Voy a ser tu protector. Te guiaré a través de la vida. “De repente, sintió calor en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Y sintió un amor que nunca antes había experimentado. Lo que sentía era el amor incondicional de Dios y su aceptación. Era el amor que la Biblia promete. “Aunque mi padre y mi madre me abandonaran, El Señor me sostiene cerca de Él”. (Salmos 27:10, NVI).
A partir de ese momento, este adolescente que sufrió tanto rechazo, dolor y sufrimiento tomó una decisión que cambiaría el resto de su vida.
Decidió que no iba a tener rencor contra su padre. No iba a permitir que la amargura y la falta de perdón echaran raíces en su corazón. Aunque él no vio a su padre, él lo perdonó y dejó que todo el dolor y el sufrimiento del pasado se vaya. Y cuando comenzó a moverse hacia adelante con esperanza y perdón, Dios comenzó a restaurar su vida de una manera sobrenatural.
Hoy unos 22 años después, éste joven es un ministro del Evangelio de Jesucristo. Él estaba en el púlpito un domingo cuando de la nada, su padre entró en el auditorio. El joven no había visto a su padre desde la noche en que fue echado de su casa. Pero al final de ese servicio, durante el llamado al altar, su padre se arrodilló con gruesas lágrimas corriendo por su rostro. No sólo le pidió a su hijo que lo perdonara, si no que le pidió a Jesús que sea el Señor de su vida.
Debe haber habido una gran alegría en el cielo ese día, porque la Biblia dice: “El cielo será más feliz por un pecador que vuelve que por 99 justos que no se han ido lejos” (Lucas 15.7, NVI).
Así que tengo buenas noticias para usted. No importa donde usted está en la vida, con que problemas lucha, no importa lo que haya hecho usted en el pasado, o lo que los demás le hayan hecho a usted. Jesús es capaz de hacer con todo esto, borrón y cuenta nueva. Usted puede experimentar el mismo poder de la Resurrección. El poder de ser perdonado y de perdonar. Jesús está vivo.- Y Él quiere vivir en usted hoy.
Usted puede estar involucrado en una relación que ha estado muerta por años, al igual que el joven del que le hablé. Puede que sienta el dolor de las palabras negativas pronunciadas sobre su vida, o tal vez no ha hablado por tiempo con alguien y quiere recuperarlo. Tal vez hay cosas en su pasado de las cuales usted piensa que no puede ser perdonado. O tal vez usted se siente culpable por algún fracaso del pasado o por el resentimiento y la falta de perdón hacia alguien que la ha hecho daño.
Sea cual sea su necesidad, ¡Permita que Dios lo encuentre! Permita que el poder de su perdón limpie su vida y su corazón para que todas las cosas sean nuevas.
Dios no nos está esperando para hacernos mejores personas antes de perdonarnos. Jesús pagó en la cruz por todos nuestros pecados –“Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”, dice La Biblia en Romanos 5:8. Simplemente lo hizo porque Él le ama y quiere una relación con usted.
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
Justicia
social
Le dijo uno de la multitud:
Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre,
¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y
guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la
abundancia de los bienes que posee. - Lucas 12:13-15.
¿Cómo repartir? Esta es una
pregunta que se formula cada día a todo nivel: entre herederos a propósito de
una sucesión, entre patrones y empleados de una empresa, ¿cómo repartir los
beneficios? Entre las distintas clases sociales, ¿cómo repartir los impuestos y
los subsidios?
A veces quisiéramos decirle al
Señor: «Maestro, ¿no te preocupas por la injusticia que reina en este mundo?
¡Mira esta nación que goza de gran abundancia mientras la de al lado se hunde
en la miseria! Mira a mi vecino que no sabe qué hacer con su dinero y, por otro
lado, ve a esos desocupados sin recursos; ¡dile, pues, que comparta!» Podemos
estar seguros de que la respuesta seria la misma que fue dirigida al hombre
mencionado en el versículo de la fecha: "¿Quién me ha puesto sobre
vosotros...?"
¿Quiere decir que el Señor aprueba
las injusticias? ¡En absoluto! Si contesta así es porque no quiere ocuparse de
las consecuencias mientras subsisten las causas. Así lo da a entender en su
respuesta: "Guardaos de toda avaricia".
La raíz de todas las injusticias es
el amor al dinero junto con el egoísmo. Mientras haya egoísmo en el corazón del
ser humano, habrá injusticias.
"Pero Dios le dijo:
Necio... Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios"
(Lucas 12:21).
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
Un Hombre Admirable
¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?. Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese. - Isaías 50:2; 59:16.
Si comparezco en juicio, ¿qué aguardo de parte de mis amigos? Que me asistan y me alienten. Todos los discípulos de Jesús le abandonaron y huyeron durante su arresto.
¿Qué espero de un juez, sino que proteja a los inocentes y haga valer sus derechos? Pilato se lavó las manos, se declaró inocente de la sangre del único hombre justo y lo entregó al pueblo para que fuera crucificado.
¿Qué aguardo de un sacerdote, sino que defienda la causa de los débiles y oprimidos, que los consuele y sea su portavoz ante Dios? (Hebreos 5:2). Caifás, el sumo sacerdote de aquel tiempo, incitó al pueblo, que acabó gritando: “Fuera, fuera, crucifícale!”.
Así, todos actuaron lo contrario de lo que debían... salvo ese único Hombre que no sólo se mostró perfecto, sino que soportó todo ese odio con un amor inmutable.
Él era verdaderamente Aquel a quien anunciaron los profetas: la oveja que enmudeció delante de su trasquiladores, el cordero que fue llevado al matadero y que no abrió su boca (Isaías 53:7). Y cuando la abrió fue para pedir a su Padre que perdonara a sus enemigos (Lucas 23:34), para anunciar a un malhechor arrepentido que tendría su lugar en el paraíso ese mismo día (v.43) y para consolar a su madre (Juan 19:26-27). ¡Maravilloso Salvador!.
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
El sueño que no puedes cumplir.
El sueño de su vida era ser misionero, y parecía como si finalmente se fuera a hacer realidad. Sentado en la oficina de la agencia misionera, el nervioso joven le aseguró al entrevistador que él y su flamante esposa estaban decididos a trabajar duro, administrar sus recursos como buenos mayordomos, y procurar que se proclamara a Cristo al mayor número de personas posible. Confiaban en que todo su futuro estaba saliéndole a pedir de boca.
Pero pronto todo iba a parecer como si su sueño se fuera a hacer añicos. Durante su preparación para vivir entre otras culturas él y su esposa se percataron de que ella nunca resistiría los rigores de vivir en el extranjero.
Ella era demasiado frágil y débil. Si iban al África, como habían planeado, era seguro que ella moriría.
Confuso y destrozado emocionalmente, el joven fue a trabajar para su padre, que era dentista y que tenía un pequeño negocio colateral que producía vino sin fermentar para los cultos de la Santa Cena en las iglesias.
Al envejecer su padre, el joven se hizo cargo de este negocio secundario. Un día se le ocurrió que tal vez podría todavía tocar al mundo para Cristo.
Podría todavía cumplir las palabras que le había dicho al representante misionero ese día. Trabajaría duro, sería un buen mayordomo de sus recursos, y procuraría que se proclamara a Cristo a tantas personas como fuera posible; solo que lo haría de una manera un poco diferente.
Mantendría su promesa sosteniendo financieramente a otros que podrían ir al extranjero como misioneros.
Trabajó duro, y con el tiempo logró desarrollar la compañía en una empresa gigantesca. ¿Cómo se llamaba? su nombre era Welch.
**Hoy su jugo de uva se vende en todas partes. El Sr. Welch ha ofrendado gigantescas sumas de dinero a la causa de las misiones mundiales. Irónicamente, ha hecho mucho más por la evangelización mundial que lo que podría haber hecho trabajando duro personalmente en el campo misionero. Debido a que se adaptó a sus circunstancias y floreció en donde estuvo plantado, llegó a ser un compañero valioso de las misiones en todo el mundo.
Cuando una puerta se cierra, no te des por vencido, quizás hay otras puertas que no haz visto y que se abrirán para hacer incluso mucho más de lo que inicialmente habías pensado. Cuál fue la última puerta que se cerró?
Ya encontraste la nueva puerta? No olvides con Dios siempre hay nuevas puertas delante de nosotros.
De cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. Gen 22:17
Conozco tus obras. Mira que delante de ti he dejado abierta una puerta que nadie puede cerrar. Ya sé que tus fuerzas son pocas, pero has obedecido mi palabra y no has renegado de mi nombre. Apoc 3:8
FUENTE: sitiodeesperanza.com
¿Y los nueve dónde están?
Diez hombres habían venido a Jesús cubiertos de lepra. "Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros." Le habían rogado.
El Salvador les dijo: "Id, mostraos á los sacerdotes." cumpliendo así la ley de Moisés sobre la lepra. Indudablemente los diez tenían la suficiente fe para obedecer las palabras de Cristo, pues partieron hacia el templo. "Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios." Sin duda un milagros poderoso. Su carne, momentos antes pútrida, era ahora suave y sana. Seguramente volverían para dar gracias por la curación , pero sólo uno volvió.
"Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?" preguntó Jesús. ¿Tan pronto se olvidaron de dar gracias?
Que irónico que un no-judío volvió para darle gracias por su saneamiento al Rey de los Judíos. Ese día él llegó a ser sano y salvo por su inmensa fe en el Hijo del Hombre. Llegó a ser un ejemplo de la gracia que debe habitar en el corazón de los herederos del Cielo.
Aun hoy, la pregunta sigue haciéndose.
Cuéntase una vez que un pastor vivó en un activo puerto de mar. Después de un terrible tormenta, clavó en su iglesia un cartel con los nombres de nueve marineros. Sobre los nombres escribió: "Perdidos en el mar". La noticia cundió por toda la ciudad, y uno tras otro los nueve hombres vinieron a protestar. Después de cada protesta, el pastor tachaba un nombre. En la reunión de esa noche explicó: "Se me pidió que orara por la seguridad de once personas del naufragio del viernes. Sólo dos vinieron a solicitarme que diera gracias por su feliz retorno. Di por sentado que las otras nueve se habían ahogado".
¡Con cuánta frecuencia nos asemejamos a los nueve! Diariamente el Señor nos derrama miles de bendiciones. Nos da vida, salud, comida, techo, empleo, aire para respirar, luz para ver, el cántico de las aves para alegrarnos el día y muchísimas más. Nos cuida de los peligros, visibles e invisibles. Nos levanta del lecho de enfermedad. Nos ofrece las riquezas de la salvación mediante Cristo.
¿Le agradeces todas estas bendiciones? ¿Le has dado gracias por este día de vida que vives hoy? ¿Estamos entre los nueve, o somos como aquel samaritano que volvió, lleno de agradecimiento?
Dios envió a Jesús para hacer posible nuestra curación de una enfermedad terminal -el pecado. “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:15).
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Olvidando lo que quedó atrás
Hay cosas que pasan en la vida que quisiéramos olvidar para siempre. En muchas ocasiones el pasado nos golpea fuertemente y deseamos con toda el alma, que se borrara de nuestras mentes.
Algunas personas nunca hablan de su pasado y lo lógico y normal es que sus amigos y conocidos quisieran saber quienes eran ellos, de donde eran, quienes eran sus familias; en fin, como fue su trayectoria hasta que los conocimos.
El apóstol Pablo escribió a los Filipenses 3:13 diciéndoles, que el proseguir hasta alcanzar la meta y así llegar al hombre perfecto, al cual no había llegado alcanzar todavía y para hacerlo tenía que: "Olvidar ciertamente, lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios, en Cristo Jesús"
El apóstol tenía razón, él no podía apoyarse, ni siquiera recordarse de su vida pasada; él había perseguido la Iglesia, estuvo en la muerte de Esteban y más que eso, tuvo que oír de los labios del mismo Señor estas palabras: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?"
Hay un dicho popular que dice: "No debemos mirar atrás ni para coger impulso." Quizás hay pasados brillantes en la vida, pero eso no nos va a dar crédito para el futuro que tenemos que recorrer.
No podemos sentarnos en los laureles pasados; cada día, cada semana, cada mes, y cada año traen nuevos retos, nuevas experiencias, nuevas demandas, etc., etc. Tenemos que apoyarnos en el presente, en la fuerza y el poder de Dios que nos asista ahora, en el momento que estamos viviendo, para ir ganando el futuro.
Tenemos que proyectarnos para alcanzar nuestra meta durante el año. Como el atleta que corre, no podemos mirar atrás porque así nunca alcanzaremos la meta.
La fe y la esperanza que tengamos ahora nos proyectará hacia adelante, digamos entonces: "Si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?". Aunque tengamos muchas batallas perdidas en el pasado, todavía no se ha perdido la guerra. La meta todavía no la hemos alcanzado, pero la carrera no ha terminado, ¡Sigamos adelante!
La vida que honra a Dios es la de aquel que lucha contra el mundo, la carne y el diablo y vence en el nombre de Jesús, pues por su sangre derramada nosotros obtendremos la victoria, y la gloria será para Jesús.
Si tu pasado fue bueno, ha llegado el tiempo de enterrarlo para destapar su futuro. Si su pasado fue malo, tiene una razón adicional para enterrarlo y de todos modos encaminar sus pasos hacia el futuro.
Después de todo, puedes decir junto conmigo: -¡Lo mejor viene por delante!-
FUENTE: sitiodeesperanza.com
En
Cristo
En aquel día vosotros conoceréis que yo
estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. - Juan 14:20.
El Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo… nos bendijo… en Cristo… Nos escogió en él
antes de la fundación del mundo. - Efesios 1:3-4.
Antes de dejar
a sus discípulos, el Señor Jesús les anunció la inminente venida del Espíritu
Santo. Éste, pues, inspiró a los autores de las epístolas a escribir lo que Jesús
les había anunciado cuando ellos todavía no podían captar su sentido (Juan 16:12).
Dios nos
bendijo en Cristo, nos escogió en él. No sólo perdonó nuestros delitos y nos
justificó, sino que también “nos hizo
aceptos en el Amado” (Efesios 1:6).
En Levítico 1
a 7, el sacrificio por el pecado tenía como finalidad el ser perdonado. El
sacrificio de prosperidad o de paz conducía a la comunión con Dios. El
israelita ofrecía el holocausto, sacrificio enteramente para Dios, no con el
fin de ser perdonado, sino para ser “acepto”
(Levítico 1:3, V.M.)
“Si alguno está en Cristo, es una nueva
criatura (o creación)… todo se
ha hecho nuevo. Y todas las cosas son de Dios” (2 Corintios 5:17-18,
V.M.) Ello conduce a la conclusión de Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los
que están en Cristo Jesús”. En Juan 15 el Señor mismo considera el lado
práctico: “El que permanece en mí, y yo
en él, éste lleva mucho fruto” (Juan 15:5).
También hay otra bendición para el
creyente: al final de su vida, duerme “en
Cristo” (1 Corintios 15:18).
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
La bondad de nuestro Dios Salvador.
Nosotros también
éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de
concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia,
aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la
bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó. - Tito 3:3-5.
Esta bondad de Dios está
magníficamente ilustrada en una historia de David relatada en 2 Samuel
9:1-13. Mefi-boset, el nieto del rey Saúl, se escondió lejos de la capital,
en el otro extremo del país. Conocía el odio feroz que sentía su abuelo por su
abnegado servidor David, ahora sentado en el trono de Israel. Lo que no sabía
era que la “misericordia de Dios”
llenaba el corazón de David.
Hoy en día ocurre lo mismo con
muchas personas. No confían en Dios quien, sin embargo, las ama, y se ocultan
cuando él les ofrece su paz.
Entonces fue David quien tomó la
iniciativa de buscar a ese hombre, traerlo a Jerusalén y hablarle con dulzura y
misericordia. Su bondad fue mucho más allá de un simple perdón; lo impelió a
que diese a Mefi-boset el estatus de hijo de rey. Como tal comió todos los días
a la mesa real, aunque a causa de su invalidez, difícilmente pudo ser útil al
rey.
Pues
bien, Dios obró de la misma manera para con nosotros los cristianos: nos dio el
derecho de ser sus hijos, a nosotros quienes éramos hostiles para con él. Desde
ahora podemos vivir cerca de él y conocer su voluntad. Conduzcámonos, pues,
como hijos de Dios, dando testimonio de “la bondad de Dios nuestro Salvador”.
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Ser temeroso o temerario.
Una noche
de tormenta, Temerario se disfraza para atemorizar a su novia Temerosa. Llega a
su casa, toca la puerta y Temerosa sale abre la puerta y grita quedando como su
nombre lo dice: Temerosa. Su novio Temerario se saca el disfraz y dice porque
gritas ¿te doy miedo? Temerosa responde: “no ya tengo mucho”…
El temor es algo que experimentamos muchas veces a lo largo de nuestra vida. El miedo y el horror queremos que sucedan solo en las películas. Pero la triste realidad, más temprano que tarde o más tarde que temprano nos vemos filmando y actuando en una película de terror. Cinta en la que el miedo y el suspenso es el principal protagonista. Y estas cintas de terror no tienen edad preferencial. Los sucesos del terror le llegan a un niño como también a un joven, el pánico existe en los adultos y también en los que están atravesando la vejez.
El temor es algo que experimentamos muchas veces a lo largo de nuestra vida. El miedo y el horror queremos que sucedan solo en las películas. Pero la triste realidad, más temprano que tarde o más tarde que temprano nos vemos filmando y actuando en una película de terror. Cinta en la que el miedo y el suspenso es el principal protagonista. Y estas cintas de terror no tienen edad preferencial. Los sucesos del terror le llegan a un niño como también a un joven, el pánico existe en los adultos y también en los que están atravesando la vejez.
¿Usted tiene miedo de algo? ¿A que le tiene temor?
-A la violencia, a la guerra
-A los ladrones
-A la soledad
-Tiene temor perder el empleo
-Tiene miedo de una infidelidad o una traición
-Tiene temor una enfermedad terminal
-Tiene temor a la muerte
El temor siempre utilizará
diferentes tipos de disfraces para llegar a nuestra vida.
Cuando el miedo toca las puertas de nuestra vida, la palabra de Dios nos enseña como vencer el temor: En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor (1ra Juan 4,18)
Después de vencer el miedo con el amor, usted se ve envuelto en otros acontecimientos y lamentablemente ha vuelto a caer en el pánico. Si es así Dios tiene una buena noticia para usted:
Cuando el miedo toca las puertas de nuestra vida, la palabra de Dios nos enseña como vencer el temor: En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor (1ra Juan 4,18)
Después de vencer el miedo con el amor, usted se ve envuelto en otros acontecimientos y lamentablemente ha vuelto a caer en el pánico. Si es así Dios tiene una buena noticia para usted:
No vuelvas a tener temor; tú
no has recibido un espíritu de esclavo para recaer en el temor, sino que has
recibido el espíritu propio de los hijos, que te permite gritar: ¡Abba! O sea:
¡Padre! (Romanos 8,15) Es decir cuando el miedo llegue a su vida, usted tiene
como enfrentar esta situación simplemente tiene que decir ¡Padre ayúdame! ¡Dios
mío acompáñame! ¡Dios hazme valiente!
Toda nuestra vida será una
constante batalla contra el temor con sus diferentes disfraces.
Hablando de batallas estaba un General, este alentaba a sus soldados para atacar al enemigo, pero observa a uno de sus soldados temblando de miedo, se acerca al soldado y le dice despacio al oído: “Tiene miedo que le quiten la vida”. El soldado temblando responde: “me podrán quitar la vida pero lo que nunca me van a quitar es el miedo”.
Hablando de batallas estaba un General, este alentaba a sus soldados para atacar al enemigo, pero observa a uno de sus soldados temblando de miedo, se acerca al soldado y le dice despacio al oído: “Tiene miedo que le quiten la vida”. El soldado temblando responde: “me podrán quitar la vida pero lo que nunca me van a quitar es el miedo”.
En la batalla de nuestra
vida, nosotros también tenemos un General. Jesucristo se acerca a nuestro oído
y nos dice: ¡Yo te quitare el miedo! Y con voz firme y segura dice: Esta es mi
orden: Se valiente y ten animo; no tiembles ni tengas miedo; porque yo tu Señor
y Dios estaré contigo dondequiera que vayas” (Josué 1,9) Amen.
FUENTE:sitiodeesperanza.com
Dios creó al hombre y ¿Quién creó a Dios?.
El ateísta Bertrand Russel en su libro “Why
I am Not a Christian” (Por qué no soy un cristiano) escribió, que si es verdad
que todas las cosas necesitan de una causa, entonces Dios debe necesitar también una causa. El concluyó de
esto, que si Dios necesitaba una causa, entonces Dios no era Dios (y si Dios no
es Dios, entonces obviamente Dios no existe).
Esta fue básicamente una manera ligeramente
más sofisticada de la infantil pregunta, “¿Quién hizo a Dios?” Aun un niño sabe que las cosas no vienen de la
nada, así que si Dios es “algo”, entonces Él también debe tener una causa,
correcto?
La pregunta es astuta, porque se basa en la
falsa suposición de que Dios viene de
alguna parte y entonces pregunta dónde puede ser eso. La respuesta es
que esta pregunta ni siquiera tiene sentido. Es como preguntar “¿A qué huele el
azul?” El azul no está en la categoría de las cosas que tienen olor, así que la
pregunta en sí misma es defectuosa. De la misma manera, Dios no está en la categoría de las cosas que son creadas, o llegan a
existir, o son causadas. Dios no tiene causa ni procedencia de creación
– Él simplemente existe.
¿Cómo sabemos esto? Bien, sabemos que
de la nada, nada procede. Así que si alguna vez hubo un tiempo en que no
existía absolutamente nada, entonces nada hubiera podido existir. Pero las
cosas existen. Por lo tanto, puesto que nunca pudo haber habido absolutamente
nada, algo tuvo que haber existido
siempre. Esa cosa que ha existido siempre es a quien llamamos Dios.
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Como vivir muchos años y saludables.
Sergio
salió aquella mañana del consultorio médico, sintiendo que estaba muerto en
vida. Corrió desesperado en dirección a la playa y al llegar se quedó parado
contemplando el mar. Por su mente desfilaban escenas grotescas de la vida
desarreglada que había vivido.
¡Ah, si pudiese volver atrás el tiempo, escogería otro rumbo! Lo peor de todo era que él conocía los principios establecidos por Dios para tener una vida larga y saludable, pero no les dio importancia. Creía que la juventud sería eterna. Dio rienda suelta a los deseos locos de su corazón hasta aquel día, cuando el médico le dio la noticia fatal: “Usted tiene SIDA”.
Esta vida es una vida de dolor. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte no son exclusividad de la gente que rechazó los consejos divinos. También los justos enferman y hasta mueren, pero, la mayoría de las veces, la enfermedad es la consecuencia de haber quebrantado las leyes de la propia naturaleza.
Si tú introduces humo en el pulmón creado para recibir oxígeno, tarde o temprano la naturaleza te cobrará el precio. Igual sucede con las bebidas alcohólicas, las drogas y otros vicios. No hay cuerpo que resista. Es como si tú desearas que el motor de tu auto durase mucho tiempo sin cambiar el aceite cuando corresponde. Nada funciona bien cuando tú desobedeces las instrucciones del fabricante.
El pensamiento bíblico dice: “Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida”. El texto no dice: “te multiplicaré”, sino “se te multiplicarán”. ¿Por qué? Porque aunque la vida pertenece a Dios, y a quien quiere la da, la calidad y la dimensión de la vida dependen de la obediencia a los principios establecidos por Él para una vida saludable.
Frente al mar, Sergio lloró, clamó, se humilló y pidió perdón a Dios por la vida loca que vivió. Conocí a Sergio años después, administrando de la mejor manera posible su enfermedad, pero viviendo una vida completamente diferente.
Los consejos divinos nunca tienen como propósito cortar la libertad de nadie. Lo único que Dios quiere es que tú seas feliz y vivas una vida plena, como resultado de la obediencia a sus principios. El te dice a ti hoy: “Oye, hijo mío, recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida”. Prov. 4:10
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Intenciones del corazón.
Durante nuestra vida cristiana, permanecemos orando a Dios y teniendo Fe de que lo que pedimos a Él llegará a nuestras vidas en algún momento, siempre todo conforme a su voluntad. Sin embargo, muchas veces permitimos que las intenciones o motivaciones de nuestros corazones con respecto a nuestros anhelos puede ser egoístas, desconsiderados o presuntuosos.
Un ejemplo de esto puede ser un carro. Creo que todos en algún momento deseamos tener un carro propio. ¿Tiene algo de malo tener carro? ¡Por supuesto que no! Sin embargo, las motivaciones o intenciones si pueden ser equivocadas.
Es decir, muchos tienen buenas intenciones: Bendecir a otras personas, buscarlas y llevarlas a la iglesia e incluso para facilitar aspectos de nuestra vida. Pero también hay personas con malas intenciones: Querer el carro para si mismos y solo usarlo para ellos, o presumir el hecho de tener un carro.
La palabra de Dios dice que muchas cosas podemos considerarlas, según nuestra opinión, correctas. Pero Dios examina nuestro corazón, nuestras intenciones y motivaciones.
¿Te estás guiando por las motivaciones correctas?
Citas bíblicas:
"La gente puede considerarse en lo correcto según su propia opinión, pero el Señor examina el corazón."
(Proverbios 21:2)
FUENTE: mensajesdereflexion.org
Que nada te detenga.
Hubo una vez una pequeña oruga que se dirigía a subir una montaña. En el camino, se encontró con un saltamontes, que con mucha curiosidad, le preguntó: ¿Para donde vas?. La pequeña oruga, sin si quiera dejar de caminar, le contestó: "Anoche tuve un sueño, en el que desde la cima de la montaña podía ver todo el valle. Como me ha gustado tanto, me he decidido por realizarlo."
El saltamontes, al escuchar eso, le dijo a la oruga: "¡Estás loco! Es imposible que tu, siendo tan solo una pequeña oruga, puedas llegar hasta la cima de la montaña. Para ti cada piedra sería como una montaña, cada charco un gran mar y cada tronco un muralla impenetrable."
Sin embargo, la oruga, estando tan decidida no escuchó nada de lo que dijo el saltamontes, pues ya iba muy lejos. La oruga siguió caminando, mientras se encontraba a muchos otros animales: Topos, tortugas, arañas, ranas... Todas con la misma intención: Advertirle y decirle que su sueño era imposible, y pedirle que desistiera. Sin embargo, el seguía caminando.
Cuando ya estaba sin fuerzas y muy cansado, construyó en un último esfuerzo un lugar donde pernoctar y descansar. Dijo "Estaré mejor", y murió. Todos los animales iban a ver sus retos, al animal mas loco. Su tumba era un recordatorio y una advertencia para los atrevidos. Una mañana, en que el sol resplandecía, todos los animales se había reunido alrededor de su tumba, cuando de un momento a otro todos se quedaron asombrados:
La coraza dura donde estaba comenzó a quebrarse y pudieron ver que un par de ojos y una antena salían. Todos decían: "¡Esa no puede ser la oruga!". Mientras todos miraban asombrados, comenzaron a salir las alas de colores como los del arco iris: Era una mariposa.
Luego de eso, voló y cumplió su sueño de subir a la montaña. El sueño por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.
Nuestra vida cristiana es así: Muchas veces Dios pone en nuestras mentes grandes sueños e ideas, que para muchos pueden parecer una locura y que con gran fervor tratan de frenarnos y hacernos desistir de ellos. Pero nosotros no debemos escuchar esas personas, sino al contrario, rodearnos de personas llenas de fe, que nos den palabra de ánimo. Y mas que eso, llenarnos de fe y confianza de que, si el Señor nos dio ese sueño, Él mismo nos proveerá y nos ayudará a hacerlo realidad.
¡Confía en Él! Recuerda que nada es imposible para Dios.
Citas bíblicas:
“Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.”
(Salmos 73:28)
FUENTE: mensajesdereflexion.org
El poder del perdón.
La historia comienza con un chico, cuando él sólo tenía 14 años de edad. Su padre era abusivo y con el tiempo la relación desembocó en una terrible pelea. Cuando la pelea termino, el padre pateó y echó a su hijo fuera de la casa.
Aquella noche el joven estaba devastado, sólo, desalentado.- Su vida parecía estar rota. Él no tenía a donde ir, y finalmente decidió que la vida no merecía ser vivida. Así que, después de haber perdido toda esperanza y de no tener a quien recurrir, se fue a un gran puente y se preparó para saltar. Pero justo cuando estaba a punto de saltar, escuchó una voz que le dijo.”! No lo hagas!” Yo seré tu padre. Voy a ser tu protector. Te guiaré a través de la vida. “De repente, sintió calor en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Y sintió un amor que nunca antes había experimentado. Lo que sentía era el amor incondicional de Dios y su aceptación. Era el amor que la Biblia promete. “Aunque mi padre y mi madre me abandonaran, El Señor me sostiene cerca de Él”. (Salmos 27:10, NVI).
A partir de ese momento, este adolescente que sufrió tanto rechazo, dolor y sufrimiento tomó una decisión que cambiaría el resto de su vida.
Decidió que no iba a tener rencor contra su padre. No iba a permitir que la amargura y la falta de perdón echaran raíces en su corazón. Aunque él no vio a su padre, él lo perdonó y dejó que todo el dolor y el sufrimiento del pasado se vaya. Y cuando comenzó a moverse hacia adelante con esperanza y perdón, Dios comenzó a restaurar su vida de una manera sobrenatural.
Hoy unos 22 años después, éste joven es un ministro del Evangelio de Jesucristo. Él estaba en el púlpito un domingo cuando de la nada, su padre entró en el auditorio. El joven no había visto a su padre desde la noche en que fue echado de su casa. Pero al final de ese servicio, durante el llamado al altar, su padre se arrodilló con gruesas lágrimas corriendo por su rostro. No sólo le pidió a su hijo que lo perdonara, si no que le pidió a Jesús que sea el Señor de su vida.
Debe haber habido una gran alegría en el cielo ese día, porque la Biblia dice: “El cielo será más feliz por un pecador que vuelve que por 99 justos que no se han ido lejos” (Lucas 15.7, NVI).
Así que tengo buenas noticias para usted. No importa donde usted está en la vida, con que problemas lucha, no importa lo que haya hecho usted en el pasado, o lo que los demás le hayan hecho a usted. Jesús es capaz de hacer con todo esto, borrón y cuenta nueva. Usted puede experimentar el mismo poder de la Resurrección. El poder de ser perdonado y de perdonar. Jesús está vivo.- Y Él quiere vivir en usted hoy.
Usted puede estar involucrado en una relación que ha estado muerta por años, al igual que el joven del que le hablé. Puede que sienta el dolor de las palabras negativas pronunciadas sobre su vida, o tal vez no ha hablado por tiempo con alguien y quiere recuperarlo. Tal vez hay cosas en su pasado de las cuales usted piensa que no puede ser perdonado. O tal vez usted se siente culpable por algún fracaso del pasado o por el resentimiento y la falta de perdón hacia alguien que la ha hecho daño.
Sea cual sea su necesidad, ¡Permita que Dios lo encuentre! Permita que el poder de su perdón limpie su vida y su corazón para que todas las cosas sean nuevas.
Dios no nos está esperando para hacernos mejores personas antes de perdonarnos. Jesús pagó en la cruz por todos nuestros pecados –“Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”, dice La Biblia en Romanos 5:8. Simplemente lo hizo porque Él le ama y quiere una relación con usted.
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
Justicia social
Le dijo uno de la multitud:
Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre,
¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y
guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la
abundancia de los bienes que posee. - Lucas 12:13-15.
¿Cómo repartir? Esta es una
pregunta que se formula cada día a todo nivel: entre herederos a propósito de
una sucesión, entre patrones y empleados de una empresa, ¿cómo repartir los
beneficios? Entre las distintas clases sociales, ¿cómo repartir los impuestos y
los subsidios?
A veces quisiéramos decirle al
Señor: «Maestro, ¿no te preocupas por la injusticia que reina en este mundo?
¡Mira esta nación que goza de gran abundancia mientras la de al lado se hunde
en la miseria! Mira a mi vecino que no sabe qué hacer con su dinero y, por otro
lado, ve a esos desocupados sin recursos; ¡dile, pues, que comparta!» Podemos
estar seguros de que la respuesta seria la misma que fue dirigida al hombre
mencionado en el versículo de la fecha: "¿Quién me ha puesto sobre
vosotros...?"
¿Quiere decir que el Señor aprueba
las injusticias? ¡En absoluto! Si contesta así es porque no quiere ocuparse de
las consecuencias mientras subsisten las causas. Así lo da a entender en su
respuesta: "Guardaos de toda avaricia".
La raíz de todas las injusticias es
el amor al dinero junto con el egoísmo. Mientras haya egoísmo en el corazón del
ser humano, habrá injusticias.
"Pero Dios le dijo:
Necio... Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios"
(Lucas 12:21).
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
Un Hombre Admirable
¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?. Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese. - Isaías 50:2; 59:16.
Si comparezco en juicio, ¿qué aguardo de parte de mis amigos? Que me asistan y me alienten. Todos los discípulos de Jesús le abandonaron y huyeron durante su arresto.
¿Qué espero de un juez, sino que proteja a los inocentes y haga valer sus derechos? Pilato se lavó las manos, se declaró inocente de la sangre del único hombre justo y lo entregó al pueblo para que fuera crucificado.
¿Qué aguardo de un sacerdote, sino que defienda la causa de los débiles y oprimidos, que los consuele y sea su portavoz ante Dios? (Hebreos 5:2). Caifás, el sumo sacerdote de aquel tiempo, incitó al pueblo, que acabó gritando: “Fuera, fuera, crucifícale!”.
Así, todos actuaron lo contrario de lo que debían... salvo ese único Hombre que no sólo se mostró perfecto, sino que soportó todo ese odio con un amor inmutable.
Él era verdaderamente Aquel a quien anunciaron los profetas: la oveja que enmudeció delante de su trasquiladores, el cordero que fue llevado al matadero y que no abrió su boca (Isaías 53:7). Y cuando la abrió fue para pedir a su Padre que perdonara a sus enemigos (Lucas 23:34), para anunciar a un malhechor arrepentido que tendría su lugar en el paraíso ese mismo día (v.43) y para consolar a su madre (Juan 19:26-27). ¡Maravilloso Salvador!.
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
El sueño que no puedes cumplir.
El sueño de su vida era ser misionero, y parecía como si finalmente se fuera a hacer realidad. Sentado en la oficina de la agencia misionera, el nervioso joven le aseguró al entrevistador que él y su flamante esposa estaban decididos a trabajar duro, administrar sus recursos como buenos mayordomos, y procurar que se proclamara a Cristo al mayor número de personas posible. Confiaban en que todo su futuro estaba saliéndole a pedir de boca.
Pero pronto todo iba a parecer como si su sueño se fuera a hacer añicos. Durante su preparación para vivir entre otras culturas él y su esposa se percataron de que ella nunca resistiría los rigores de vivir en el extranjero.
Ella era demasiado frágil y débil. Si iban al África, como habían planeado, era seguro que ella moriría.
Confuso y destrozado emocionalmente, el joven fue a trabajar para su padre, que era dentista y que tenía un pequeño negocio colateral que producía vino sin fermentar para los cultos de la Santa Cena en las iglesias.
Al envejecer su padre, el joven se hizo cargo de este negocio secundario. Un día se le ocurrió que tal vez podría todavía tocar al mundo para Cristo.
Podría todavía cumplir las palabras que le había dicho al representante misionero ese día. Trabajaría duro, sería un buen mayordomo de sus recursos, y procuraría que se proclamara a Cristo a tantas personas como fuera posible; solo que lo haría de una manera un poco diferente.
Mantendría su promesa sosteniendo financieramente a otros que podrían ir al extranjero como misioneros.
Trabajó duro, y con el tiempo logró desarrollar la compañía en una empresa gigantesca. ¿Cómo se llamaba? su nombre era Welch.
**Hoy su jugo de uva se vende en todas partes. El Sr. Welch ha ofrendado gigantescas sumas de dinero a la causa de las misiones mundiales. Irónicamente, ha hecho mucho más por la evangelización mundial que lo que podría haber hecho trabajando duro personalmente en el campo misionero. Debido a que se adaptó a sus circunstancias y floreció en donde estuvo plantado, llegó a ser un compañero valioso de las misiones en todo el mundo.
Cuando una puerta se cierra, no te des por vencido, quizás hay otras puertas que no haz visto y que se abrirán para hacer incluso mucho más de lo que inicialmente habías pensado. Cuál fue la última puerta que se cerró?
Ya encontraste la nueva puerta? No olvides con Dios siempre hay nuevas puertas delante de nosotros.
De cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. Gen 22:17
Conozco tus obras. Mira que delante de ti he dejado abierta una puerta que nadie puede cerrar. Ya sé que tus fuerzas son pocas, pero has obedecido mi palabra y no has renegado de mi nombre. Apoc 3:8
FUENTE: sitiodeesperanza.com
¿Y los nueve dónde están?
Diez hombres habían venido a Jesús cubiertos de lepra. "Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros." Le habían rogado.
El Salvador les dijo: "Id, mostraos á los sacerdotes." cumpliendo así la ley de Moisés sobre la lepra. Indudablemente los diez tenían la suficiente fe para obedecer las palabras de Cristo, pues partieron hacia el templo. "Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios." Sin duda un milagros poderoso. Su carne, momentos antes pútrida, era ahora suave y sana. Seguramente volverían para dar gracias por la curación , pero sólo uno volvió.
"Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?" preguntó Jesús. ¿Tan pronto se olvidaron de dar gracias?
Que irónico que un no-judío volvió para darle gracias por su saneamiento al Rey de los Judíos. Ese día él llegó a ser sano y salvo por su inmensa fe en el Hijo del Hombre. Llegó a ser un ejemplo de la gracia que debe habitar en el corazón de los herederos del Cielo.
Aun hoy, la pregunta sigue haciéndose.
Cuéntase una vez que un pastor vivó en un activo puerto de mar. Después de un terrible tormenta, clavó en su iglesia un cartel con los nombres de nueve marineros. Sobre los nombres escribió: "Perdidos en el mar". La noticia cundió por toda la ciudad, y uno tras otro los nueve hombres vinieron a protestar. Después de cada protesta, el pastor tachaba un nombre. En la reunión de esa noche explicó: "Se me pidió que orara por la seguridad de once personas del naufragio del viernes. Sólo dos vinieron a solicitarme que diera gracias por su feliz retorno. Di por sentado que las otras nueve se habían ahogado".
¡Con cuánta frecuencia nos asemejamos a los nueve! Diariamente el Señor nos derrama miles de bendiciones. Nos da vida, salud, comida, techo, empleo, aire para respirar, luz para ver, el cántico de las aves para alegrarnos el día y muchísimas más. Nos cuida de los peligros, visibles e invisibles. Nos levanta del lecho de enfermedad. Nos ofrece las riquezas de la salvación mediante Cristo.
¿Le agradeces todas estas bendiciones? ¿Le has dado gracias por este día de vida que vives hoy? ¿Estamos entre los nueve, o somos como aquel samaritano que volvió, lleno de agradecimiento?
Dios envió a Jesús para hacer posible nuestra curación de una enfermedad terminal -el pecado. “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:15).
FUENTE: sitiodeesperanza.com
Olvidando lo que quedó atrás
Hay cosas que pasan en la vida que quisiéramos olvidar para siempre. En muchas ocasiones el pasado nos golpea fuertemente y deseamos con toda el alma, que se borrara de nuestras mentes.
Algunas personas nunca hablan de su pasado y lo lógico y normal es que sus amigos y conocidos quisieran saber quienes eran ellos, de donde eran, quienes eran sus familias; en fin, como fue su trayectoria hasta que los conocimos.
El apóstol Pablo escribió a los Filipenses 3:13 diciéndoles, que el proseguir hasta alcanzar la meta y así llegar al hombre perfecto, al cual no había llegado alcanzar todavía y para hacerlo tenía que: "Olvidar ciertamente, lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios, en Cristo Jesús"
El apóstol tenía razón, él no podía apoyarse, ni siquiera recordarse de su vida pasada; él había perseguido la Iglesia, estuvo en la muerte de Esteban y más que eso, tuvo que oír de los labios del mismo Señor estas palabras: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?"
Hay un dicho popular que dice: "No debemos mirar atrás ni para coger impulso." Quizás hay pasados brillantes en la vida, pero eso no nos va a dar crédito para el futuro que tenemos que recorrer.
No podemos sentarnos en los laureles pasados; cada día, cada semana, cada mes, y cada año traen nuevos retos, nuevas experiencias, nuevas demandas, etc., etc. Tenemos que apoyarnos en el presente, en la fuerza y el poder de Dios que nos asista ahora, en el momento que estamos viviendo, para ir ganando el futuro.
Tenemos que proyectarnos para alcanzar nuestra meta durante el año. Como el atleta que corre, no podemos mirar atrás porque así nunca alcanzaremos la meta.
La fe y la esperanza que tengamos ahora nos proyectará hacia adelante, digamos entonces: "Si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?". Aunque tengamos muchas batallas perdidas en el pasado, todavía no se ha perdido la guerra. La meta todavía no la hemos alcanzado, pero la carrera no ha terminado, ¡Sigamos adelante!
La vida que honra a Dios es la de aquel que lucha contra el mundo, la carne y el diablo y vence en el nombre de Jesús, pues por su sangre derramada nosotros obtendremos la victoria, y la gloria será para Jesús.
Si tu pasado fue bueno, ha llegado el tiempo de enterrarlo para destapar su futuro. Si su pasado fue malo, tiene una razón adicional para enterrarlo y de todos modos encaminar sus pasos hacia el futuro.
Después de todo, puedes decir junto conmigo: -¡Lo mejor viene por delante!-
FUENTE: sitiodeesperanza.com
En Cristo
Te Amo
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Pasaron los meses y un día se presentó Juan furioso en la casa de su amigo José y lo increpó -¿No te pedí acaso que te ocupases de conseguir agua para mi rosal?. A lo que José le respondió -Por supuesto que sí. No sabes con cuánto amor y sacrificio me levanté fielmente cada mañana y bajo el rayo del sol caminé hacia el río para llenar un balde con agua para llevar a tu casa. No entiendo por qué me reclamas, si puse todo mi empeño en no permitir que jamás le faltara el balde de agua diario. Juan, fuera de sus casillas le dijo -¿Pero no sabías que tenías que echarle el agua al rosal? ¿De qué sirvió que llevases el balde de agua día tras día si lo dejabas junto a la puerta?. El solo se había encargado de llevar el agua con mucho esfuerzo sin hacer lo más importante, regarla.
No basta amar, es preciso que el otro se dé cuenta de que es amado, no sirve de nada que yo interiormente me deshaga sintiendo cariño por otra persona si ella no se entera de esto. Es importantísimo demostrar el cariño con gestos concretos, ya sea una mirada, una sonrisa, un abrazo, un acto de amor, una palabra.
Nuestro mejor ejemplo está reflejado en Cristo, no solo nos amó desde el principio sino que lo demostró en la Cruz y lo sigue haciendo en cada momento.
Por que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
Que no sea una costumbre el decir o expresar cuánto amamos a nuestra familia, amigos y compañeros o la emoción de celebrar una fecha. Hagamos que cada día sea especial para los que lleguen a oír un Te Amo.
Que este día y los que vengan no dejemos pasar la oportunidad de expresar lo que sentimos a los que nos rodean.
FUENTE: reflexioncristiana.net
Creer antes de ver
- Juan 20:29.
… no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven. - 2 Corintios 4:18.
Frente a mí tenía un grupo de niños que había venido para escuchar la lectura de la Palabra de Dios. Ese día íbamos a hablar de la fe. Sin que se dieran cuenta, oculté una pequeña llave en mi mano. Mostrando mi puño cerrado, pregunté: –¿Qué tengo en la mano? Por supuesto, nadie contestó. Entonces dije: –En mi mano hay una llave. Luego volví a formular la pregunta de manera un poco diferente: ¿Quién sabe qué tengo en la mano? Sólo tres o cuatro chicos respondieron algo vacilantes: –Una llave. Entonces abrí la mano y todos los niños la vieron.
Los que confiaron en mí supieron que en mi mano había una llave antes de verla. Los demás siguieron dudando hasta el momento en que la vieron. Así sucede con la fe en Dios. Pero llegará un día en que “veremos cara a cara” (1 Corintios 13:12).
La fe está ligada a la confianza en Dios. Se cree en alguien que es digno de confianza. No creer a Dios es dejar suponer que lo que él dice no es cierto, que puede mentir. Y esta es la más grande afrenta que se le puede hacer.
Para creer a Dios es necesario escuchar lo que él nos dice en su Palabra, la Biblia. Es, pues, necesario leerla con respeto y cuidado. Dios también nos habla por medio de su Hijo Jesucristo. Su vida perfecta y su amor más fuerte que la muerte nos estimulan a confiar en él. El Señor Jesús jamás decepcionó ni decepcionará a los que en él confían.
FUENTE: http://reflexiones-biblicas.blogspot.com
¿Adónde acude usted en busca de consejo?
1 Timoteo 4.4-10
4 Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias: 5 Porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. 6 Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has alcanzado. 7 Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad. 8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 9 Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida de todos. 10 Que por esto aun trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
Dado que los pensamientos dan forma a las convicciones, y las convicciones a su vez determinan el estilo de vida, una mentalidad acorde con la Biblia es de vital importancia. Cada día elegimos si será el mundo o la Palabra de Dios lo que moldeará nuestros pensamientos. Aunque la mayoría de nosotros afirma creer en la Biblia, a veces nuestras acciones no concuerdan con nuestras palabras.
¿Adónde acude usted cuando necesita consejo en cuanto a una decisión importante? La Internet, la radio y la tv ofrecen una gran cantidad de información que puede ser tanto beneficiosa como perjudicial. Los compañeros de trabajo, la familia y los amigos son también fuentes de consejo de fácil acceso, pero ¿son sus palabras de razonamiento mundano, o de sabiduría de lo alto? Nuestro único recurso seguro en cuanto a guía sabia y verdadera es la Biblia. Pero, por desgracia, no siempre buscamos dirección en sus páginas, sino que confiamos en la inteligencia humana y en las preferencias personales.
Hebreos 4.12 describe a la Palabra de Dios como "viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos", que penetra hasta las partes más profundas del alma. Quienes se resisten a rendirse a su incisiva obra, en esencia destronan al señor por su negativa a escuchar y obedecer. Pero quienes están dispuestos a ser alimentados por la Biblia, aceptando su amonestación y su corrección, descubrirán las riquezas de una vida de fe.
Dejar que la Palabra de Dios sea nuestra guía exige cambios de pensamiento, actitudes y conducta. Sin embargo, cualquier ajuste en estilo de vida, sacrificio o disciplina que generen santidad, darán por resultado beneficios eternos.
FUENTE: http://despertarcristiano.blogspot.com
Jesucristo, la Verdad personificada.
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He venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. - Juan 18:37.
El Señor Jesús nunca hablaba ni obraba fuera de la dependencia de su Padre y sin la espontánea sumisión a la voluntad divina. De esa manera cada palabra y cada acto suyo eran la revelación y la representación del Padre que le había enviado. Por un lado, esto demuestra la magnífica perfección de nuestro Señor, y por otro, se ve el triste contraste con nuestra propia imperfección.
Así como él era divinamente perfecto, también lo eran sus palabras y sus obras. No había diferencia entre sus dichos, hechos y obras. Por eso cuando los judíos le preguntaron: ¿Tú quién eres?, él contestó: Lo que desde el principio os he dicho. Él era la verdad, hablaba la verdad y la manifestaba; o dicho de otro modo, él era la verdad en persona.
A menudo nuestras palabras no son veraces o no contienen toda la verdad, o al contrario, van más allá de ella. ¡Cuántas veces deshonramos al Señor por este motivo! En cambio cada palabra del Señor Jesús era la verdad, por eso era al mismo tiempo un rayo de su gloria personal y una revelación del Padre. Y este también era el caso para cada una de sus obras. Por eso pudo decir: Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras (Juan 14:10).
¡Qué privilegio de tener a un Amigo tan veraz!
FUENTE: http://reflexiones-biblicas.blogspot.com
Acordarse
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Haced esto en memoria de mí. - Lucas 22:19.
Acuérdate de Jesucristo... resucitado de los muertos. - 2 Timoteo 2:8.
La memoria es una maravillosa facultad. Sin ella, ¿qué sería
nuestra vida? Hay circunstancias, y aun palabras, que nos impactan tan
profundamente que jamás las olvidamos. Por ejemplo, ¿cómo olvidar el
momento en que comprendimos y aceptamos la salvación que Dios nos ofrece
gratuitamente en Cristo, el gozo del perdón y la dicha que procura la
certeza de poseer la vida eterna? Por eso, somos exhortados a recordar
al Señor Jesús, quien por tan gran precio obtuvo estas gracias para
nosotros.
La Palabra de Dios nos invita a ofrecer siempre a
Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan el
nombre de Jesús (Hebreos 13:15). Es lo que hacen
colectivamente los cristianos cuando se reúnen para adorar; porque el
culto consiste en ofrecer a Dios lo que se le debe: el agradecimiento y
la alabanza por lo que él es y por lo que hizo por nosotros. Esto es
conforme al deseo de Dios. El Padre busca verdaderos adoradores que le
adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).
Cristianos, no perdamos la oportunidades para recordar al Señor Jesús.
proclamemos que murió y resucitó por nosotros, que ahora está sentado a
la diestra de Dios (Marcos 14:62) y que pronto vendrá a buscar a los suyos para introducirlos en la casa del Padre.
¡Cuán maravillosos temas de alabanza!.
FUENTE: reflexiones-biblicas.blogspot.com
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